Desde hace miles de años, con orígenes probables en la región de Chuf en el Sudán, se viene cultivando la chufa, el tubérculo «Cyperus Sculentus» del que han llegado a nuestros días las variedades «llargueta» y «armela».
Se sabe que a orillas del Nilo, cuando el tiempo aun no tenía nombre, se consumía una bebida blanca y lechosa hecha con chufas cultivadas en sus riberas.

Cuando el Rey Jaime I llega a Valencia, estando reposando de sus fatigas en la lengua de tierra que va desde las murallas de la Ciudad al mar, se le acercó una doncella para ofrecerle un cuenco lleno de una bebida fresca, blanca, dulce y sana.
Al beberla el Rey exclamó «Axó es or, xata» (esto es oro, chata).

Algunos atribuyen la palabra horchata a este evento y desde entonces se utiliza para designar la bebida obtenida de la chufa.

Como la chufa requiere tierra suelta y arenosa para su cultivo y temperaturas suaves desde la primavera en que se planta hasta el invierno en que se recolecta, Alboraya, donde se dan las mejores circunstancias, ha asitido a un espectacular desarrollo de su cultivo.

Hoy la horchata de Alboraya es una bebida entrañable para todos los valencianos y para quienes nos visitan y la conocen.